Los niños asmáticos y la gripe, mayor riesgo de hospitalización

Según los últimos datos hospitalarios, la gripe afecta mucho más a los niños asmáticos, no en vano la mayoría de ellos tienen que acudir a urgencias.

Se ha podido comprobar como la gripe se ha cebado en gran parte de la población. Las personas mayores y los niños han sido los más afectados, consiguiendo convertirse en el foco principal de su ataque. Lo que puede sonar a una enfermedad pasajera y sin más consecuencias, puede acabar siendo un problema sanitario mayor, especialmente si tiene más complicaciones en aquellos niños que padecen otras patologías.

Es así como se ha comprobado, que la mayoría de los peques que han tenido que recurrir a los servicios de urgencia hospitalaria debido a la gripe, eran asmáticos. Estos datos vienen a constatar la importancia de vacunar a los peques que presentan esta patología, con el fin de evitar complicaciones mayores.

La gripe ataca con mayor fuerza a los niños asmáticos. Este virus acentúa y multiplica los efectos adversos en niños que padecen asma. Según los datos, si estos niños fueran vacunados se podrían evitar entre un 60 y un 78 por ciento de sus visitas al hospital.

El asma afecta a uno de cada diez escolares, por lo que resulta ser la enfermedad crónica más frecuente entre los niños. No podemos olvidar que el asma es una inflamación crónica de los bronquios, por lo que cualquier invasión vírica hace que se multipliquen sus efectos, provocando mayores problemas respiratorios, sibilancias o toses.

La prevención es fundamental

En estos últimos meses la tasa de incidencia de la gripe en la población ha aumentado de forma alarmante. Y según los datos que se manejan, es mucho más violenta en los niños, especialmente entre las edades de 5 a 14 años y, mucho más, entre aquellos pequeños que sufren asma.

El dolor muscular y la fiebre son los primeros síntomas que aparecen ante la gripe, a partir de ahí seguirán las toses y otras complicaciones con la respiración, por lo que no es extraño que los niños asmáticos sean los blancos fáciles. La prevención resulta fundamental para estos casos. Una de las principales normas es evitar que los niños asmáticos entren en contacto con otros enfermos, ventilar al máximo las habitaciones de la casa y, sobre todo, evitar el tabaco y los espacios contaminados.

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